CLAUSTROFOBIA – Miedo a los espacios cerrados

La palabra claustrofobia proviene del latín “claustro” que significa encerrado en una habitación y del griego “fobia” que significa miedo. La claustrofobia se refiere al miedo exagerado y aterrador hacia los espacios cerrados, piezas pequeñas y que está asociado con la sensación de confinamiento. La claustrofobia se encuentra dentro de los tipos de fobias que se clasifica como un trastorno de ansiedad y que puede dar lugar a un ataque de pánico.

La claustrofobia expresa dos síntomas principales: el miedo a ser restringido y el miedo a la asfixia. Una reacción de claustrofobia generalmente se presenta con todas sus manifestaciones en las habitaciones pequeñas, salas cerradas, en los automóviles -generalmente pequeños-, túneles, prisiones, sótanos, los subterráneos de metro y áreas muy cerradas. Es de mencionar que la claustrofobia no es el miedo a un lugar en particular, en realidad el miedo es a lo que podría sucederle a la persona si se encuentra atrapado en un lugar cerrado, generalmente la persona que sufre de claustrofobia se aterra ante la idea de quedarse sin aire.

Cuando se está bajo un ataque de claustrofobia, la persona afectada por esta dolencia, se quita la ropa pensando que reducirá al mínimo los síntomas. Si los síntomas previamente mencionados se presentan al mismo tiempo, entonces existe el riesgo de que se genere un verdadero ataque de pánico.

Las causas que originan a la claustrofobia aun son debatidas, ya que no existe una causa exacta pero existen varias hipótesis, dentro de las hipótesis se encuentra la relacionada con la amígdala, y es que la amígdala es una de las estructuras más pequeñas del cerebro humano, pero aunque es pequeña es bastante poderosa. La amígdala se encarga de dar respuesta ante situaciones de lucha o de huida. La respuesta de lucha se genera cuando un estímulo está asociado con el peligro, una disfunción de la amígdala podría ser condicionante para que una persona en particular reaccione con claustrofobia ante la idea de quedarse sin aire y sin poder huir. Otra hipótesis, que es más fácil de verificar, es cuando la claustrofobia se da como el resultado de una experiencia traumática ocurrida durante la infancia, destaca que los síntomas pueden aparecer en cualquier momento de la vida y aparecer una o varias veces.

Otras investigaciones sugieren que la claustrofobia no es precisamente una fobia adquirida, sino que se trata de un miedo con el que se nace, lo que entra dentro de la categoría de fobias preparadas, donde se contempla la posibilidad de que las personas se encuentran genéticamente predispuestas al miedo exacerbado.

Finalmente, la terapia cognitiva ha demostrado ser un tratamiento verdaderamente eficaz para la mayoría de los tipos de fobias y de los trastornos de ansiedad, donde la claustrofobia se encuentra incluida.