RANIDAFOBIA

Dentro de los tipos de fobias conocidas como específicas se encuentra la ranidafobia, es decir el miedo a las ranas. En este caso de fobias, se ha encontrado que hay diferentes factores que intervienen para que ésta se manifieste. Por ejemplo, en diferentes culturas existen supersticiones relacionadas con las ranas, hay quienes dicen que los ojos de la rana son un mal presagio; otro mito muy común es que tocar a las ranas y/o a los sapos conlleva la aparición de verrugas. Otros miedos están relacionados con el supuesto veneno de las ranas que puede matar en cuestión de segundos, evidentemente se trata de un miedo infundado producto de la ignorancia.

Las causas que generan la ranidafobia dependen de cada experiencia en particular, si bien es cierto en algunos casos la superstición tiene algo -o mucho- que ver, hay otros casos en los que a la persona le ha acontecido algún evento traumático en donde las ranas estuvieron presentes. La mente humana es tan compleja y crea mecanismos también complejos que incluso el hecho de matar a una rana por accidente puede degenerar en una fobia. Es por esto que el especialista deberá encontrar el momento en el que se generó la fobia, para así tratarla de la mejor manera.

Las reacciones ante la presencia de una rana, ya sea físicamente, en imágenes -en fotos y/o en películas- o incluso ante la sola idea de una rana pueden variar dependiendo del grado de la fobia. Sin embargo, existen una serie de síntomas comunes, como es el caso del aumento de la respiración, sudoración excesiva, taquicardia, sequedad de la boca, mareos, náuseas, entre otros. Todos estos síntomas están relacionados con un ataque de pánico y con una profunda ansiedad.

Existen diferentes terapias psicológicas para hacerle frente a la ranidafobia, la hipnoterapia ha jugado un papel importante sobre todo para encontrar el momento en el que se gestó el miedo, la terapia cognitivo-conductual también es útil para cambiar patrones de conducta y reacciones cuando se está ante la presencia de una rana, lo que además va acompañado por una exposición gradual al objeto del miedo.

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