MACROFOBIA

Las compras de último momento son una constante en particular durante fechas especiales, como las compras de Navidad, cuando muchas personas esperan hasta el final para comprar los regalos de la familia y amigos, el precio a pagar no es sólo monetario, ya que siempre tendrán que encontrarse ante una larga fila de personas para pagar. Otra fila enorme, muy común, es de las ventas especiales, como cuando una tienda decide lanzar las grandes ofertas de temporada, nuevamente al precio a pagar se le suma lo intangible: la larga espera en la fila. Esto que podría parecer algo hasta común, sobre todo para las personas acostumbradas a las compras de último momento, para otras personas puede ser el detonante de miedos profundos y de una serie de síntomas relacionados con el terror, es aquí cuando hablamos de la macrofobia, es decir, del miedo a las largas esperas y que se encuentra dentro de los tipos de fobias situacionales y que además puede estar relacionada con otras fobias, como la enoclofobia, es decir, el miedo a las multitudes.

En esta fobia en particular, convergen varios aspectos, y es que la espera en sí requiere de mucha paciencia, pero al mismo tiempo le recuerda a una persona que no tiene el control sobre los acontecimientos de su vida, esto se encarga de aumentar la llama de la frustración, lo que eventualmente puede desarrollar la fobia. Y es que el miedo, como tal, puede ser el resultado de la incapacidad de la persona para hacer que las cosas sucedan a su favor. Cabe señalar que una variante de la fobia, es cuando una persona espera una respuesta que tarda en demorar, ante la incertidumbre y la falta de control, la persona puede desarrollar un ataque de ansiedad. Hay casos en los que una persona con macrofobia, pudo haber vivido en un entorno donde alguno de los padres la padecía, y poco a poco se le fue sembrando al hijo o hija que dicho temor a las largas esperas es algo aceptable y hasta normal.

Evidentemente una fobia no es normal, las manifestaciones fisiológicas de la ansiedad como la sudoración, la falta de aire, las palpitaciones junto con las ganas de huir e incluso desmayos, están reflejando que hay que tomar riendas en el asunto y enfrentar a la fobia que está afectando la calidad de vida de la persona. Los especialistas sugieren iniciar con una autoaceptación, y es que al tomar conciencia de lo que se está viviendo se puede comenzar a generar el cambio y la terapia psicológica será mucho más fácil de seguir.

MACROFOBIA