IATROFOBIA

Si bien es cierto el ir al médico generalmente es una experiencia poco placentera, para muchas personas llega a ser un verdadero terror, es entonces cuando se habla de la iatrofobia, es decir, del miedo al médico. Es normal que tanto niños como adultos sientan nerviosismo al ir médico, después de todo se está yendo porque algo está mal y muchas veces la persona se encuentra en un estado alterado por cierta enfermedad. Es por esto que, a diferencia de otros tipos de fobias, un profesional de la salud mental es el que se encargará de determinar si lo que padece la persona es iatrofobia, o si sólo se trata de los miedos tradicionales que se experimentan cuando se visita al médico.

Sin embargo, hay algunas señales que pueden sugerir que el miedo se encuentra totalmente exacerbado y que se está experimentado de una fobia, algunos de los síntomas -similares a los de otras fobias– incluyen inicialmente una preocupación obsesiva, es decir la persona comienza a tener pensamientos recurrentes con respecto a su próxima cita con el médico, más tarde siente una sensación de temor generalizado acompañado de tensión y estrés cuando se encuentra en dirección al médico, lo que incrementa en gran manera cuando ya está en la sala de espera. Esto podría parecer “normal”, sin embargo deja de serlo cuando la persona está enfocando gran parte de su energía en esto, cuando no le es posible pensar en otra cosa, y cuando comienza a sentir sentimientos de pánico y una sensación de estar perdiendo el control, a lo que se le suma una sudoración excesiva, temblores y llanto incontrolable. Cabe señalar que se han encontrado casos en los que la iatrofobia se encuentra relacionada con la nosofobia, es decir con el miedo a enfermar.

El hacerle frente a la iatrofobia puede llegar a ser muy difícil debido al tipo de miedo que se está tratando, y es que en algunos casos para tratar la ansiedad se requiere de seguimiento médico, y al ser la fuente de miedo profundo, el iatrofobo opta por no ir. Es por esto que de manera inicial se aconseja una psicoterapia con alguien con amplia experiencia en la fobia, para así determinar si requiere o no medicamentos y comenzar a desarrollar un plan de acción que puede incluir una Terapia de Programación Neurolingüística o Terapia de Hipnosis.

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