ACLUOFOBIA

El miedo a la oscuridad es uno de los miedos más comunes entre los niños, también se llega a presentar en los adultos, los primeros -niños- generalmente manifiestan el miedo por lo desconocido o por la creencia de fantasmas y sobrenaturales, los segundos -adultos- manifiestan su miedo más bien con conciencia, al saber que en la oscuridad se puede esconder un ladrón o un animal ponzoñoso. Esto explica más o menos un miedo a la oscuridad, en grado variable, que no afecta la calidad de vida y que sólo se experimenta durante unos minutos. Sin embargo, cuando el miedo a la oscuridad llega a ser exacerbado, constante, grave y patológico, entonces se habla de la presencia de una de las fobias más comunes: la acluofobia. Al ser uno de los tipos de fobias más recurrentes, los especialistas en la salud mental le han dedicado más tiempo a sus estudios, incluyendo la teoría de Sigmund Freud, quien consideraba que el miedo a la oscuridad era una manifestación del trastorno de ansiedad por separación.

La persona que padece de aclufobia comienza a mostrarse ansioso cuando comienza el atardecer, dicha ansiedad es el resultado del momento que está por llegar: la oscuridad. Pero también, implica un miedo a lo que pueda encontrarse y ocultarse en la oscuridad. Generalmente la persona adulta que padece de acluofobia tiene un miedo irracional hacia los vampiros, fantasmas, demonios, hombres lobos, entre otros personajes de leyendas.

Las causas son muy diversas, la persona durante su infancia pudo haber experimentado pesadillas vívidas, haber despertado en medio de la oscuridad y haber sentido un verdadero terror. Dicha experiencia pudo haber si tan traumática que entonces el miedo comenzó a arraigarse hasta tal punto de generar un fobia.

Dentro de la sintomatología de la fobia, algunas personas experimentan un temor incontrolable, ganas de salir corriendo, sensación de estar atrapado, latidos rápidos del corazón, boca seca, sudoración excesiva, sensación de haber perdido el control. La presencia de estos síntomas pueden llegar a afectar directamente la calidad de vida de la persona, por lo que la ayuda de un psicoterapeuta es altamente necesaria. Una terapia de exposición o cognitivo-conductual puede ayudarle mucho al paciente que padece de acluofobia. En casos extremos es posible que se prescriban medicamentos en contra de la ansiedad. Sin embargo estos deberán ser recetados por un especialista bajo su directo control, ya que, recordemos que los medicamentos únicamente tratan la manifestación del miedo, más no la causa.

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