SEPLOFOBIA

Los diferentes tipos de fobias son tan diversos como la vida misma, existen fobias comunes y otras no tanto, las hay también muy extrañas y otras que si bien es cierto se puede explicar el disgusto, no así lo exagerado de los miedos. Este es el caso de la seplofobia, que se refiere al miedo a las sustancias putrefactas.

La persona que padece de seplofobia puede verse en un laberinto de temor cuando se tiene que ocupar por alimentos que se encuentran en descomposición en su heladera por ejemplo. Hay quienes no pueden sacar la basura por ellos mismos. Ante la simple idea de algo en estado de descomposición, la persona que padece de seplofobia puede llegar a experimentar una serie de síntomas que afectan su ánimo y estabilidad mental.

Ésta fobia se puede explicar de diferentes maneras, por ejemplo, el miedo puede estar directamente relacionado con la idea de los gérmenes y el daño que ocasionan en la salud; también puede deberse a lo hediondo y a la repulsión que le provoca a una persona a tal grado de vomitar, en casos extremos incluso el miedo se relaciona con la idea de la muerte y descomposición personal. Los síntomas más comunes son la presencia de náuseas, falta de aire, temblores, sequedad en la boca, llanto incontrolable, desmayos, así como un ataque de pánico. Para hacerle frente a la fobia y determinar la terapia adecuada, el especialista deberá encontrar la causa, esto generalmente se logra en una entrevista a través de una serie de preguntas, en las que se hace uso de la asociación de ideas y en algunos casos la hipnosis.

Los especialistas han encontrado que la terapia conductual junto con una re-educación pueden ayudar a enfrentar este miedo en particular, además se ayuda a re-entrenar a la mente para responder de una manera racional ante la presencia de lo putrefacto.

SEPLOFOBIA

RANIDAFOBIA

Dentro de los tipos de fobias conocidas como específicas se encuentra la ranidafobia, es decir el miedo a las ranas. En este caso de fobias, se ha encontrado que hay diferentes factores que intervienen para que ésta se manifieste. Por ejemplo, en diferentes culturas existen supersticiones relacionadas con las ranas, hay quienes dicen que los ojos de la rana son un mal presagio; otro mito muy común es que tocar a las ranas y/o a los sapos conlleva la aparición de verrugas. Otros miedos están relacionados con el supuesto veneno de las ranas que puede matar en cuestión de segundos, evidentemente se trata de un miedo infundado producto de la ignorancia.

Las causas que generan la ranidafobia dependen de cada experiencia en particular, si bien es cierto en algunos casos la superstición tiene algo -o mucho- que ver, hay otros casos en los que a la persona le ha acontecido algún evento traumático en donde las ranas estuvieron presentes. La mente humana es tan compleja y crea mecanismos también complejos que incluso el hecho de matar a una rana por accidente puede degenerar en una fobia. Es por esto que el especialista deberá encontrar el momento en el que se generó la fobia, para así tratarla de la mejor manera.

Las reacciones ante la presencia de una rana, ya sea físicamente, en imágenes -en fotos y/o en películas- o incluso ante la sola idea de una rana pueden variar dependiendo del grado de la fobia. Sin embargo, existen una serie de síntomas comunes, como es el caso del aumento de la respiración, sudoración excesiva, taquicardia, sequedad de la boca, mareos, náuseas, entre otros. Todos estos síntomas están relacionados con un ataque de pánico y con una profunda ansiedad.

Existen diferentes terapias psicológicas para hacerle frente a la ranidafobia, la hipnoterapia ha jugado un papel importante sobre todo para encontrar el momento en el que se gestó el miedo, la terapia cognitivo-conductual también es útil para cambiar patrones de conducta y reacciones cuando se está ante la presencia de una rana, lo que además va acompañado por una exposición gradual al objeto del miedo.

RANIDAFOBIA

MAGEIROCOFOBIA

Dentro de los muy diversos tipos de fobias, se encuentra la llamada mageirocofobia, misma que se refiere al miedo a cocinar. A diferencia de otras fobias, ésta en particular, se puede manifestar de diferentes formas, lo que se encuentra relacionado con los diferentes elementos que se encuentran en la acción de cocinar. Los miedos que se manifiestan por cocinar pueden ser muy diferentes, sin embargo, se llega a considerar la presencia de la fobia cuando éstos interfieren directamente con la vida cotidiana de la persona.

Una de las formas en la que se presenta la mageirocofobia tiene que ver con temor a causar una enfermedad, muchas personas padecen un verdadero terror ante la idea de contaminarse o bien, contaminar a alguien más. Esto está directamente relacionado con la ignorancia con respecto a las reglas de los alimentos, así como con las personas que se dedican a leer sobre las diferentes enfermedades causadas por alimentos. Otra forma tiene que ver con el miedo a servir algo incomible, en este caso puede tratarse de cocineros que en algún momento de su vida se enfrentaron ante mucho estrés y al momento de preparar el alimento el resultado fue negativo. Una tercera forma de la mageirocofobia está ligada a la presentación del alimento, en este caso se ha encontrado que un detonante principal es el ser perfeccionista.

Existen varios casos en los que la persona fue capaz de hacerle frente a la mageirocofobia, sobre todo cuando se encuentra en una fase que va de leve a moderada. Pero, hay otros casos en los que la fase es verdaderamente grave y llega a afectar la calidad de vida de una persona, el no tratarla puede dar por resultado la presencia de trastornos de ansiedad así como de depresión. En este último caso es aconsejable que la persona busque ayuda con un especialista en tratar a la fobia, para así encontrar el mejor tratamiento psicológico y eventualmente superar el miedo con éxito.

MAGEIROCOFOBIA

FARMACOFOBIA

La palabra farmacofobia está compuesta por los vocablos griegos pharmakon que significa “medicina o droga” y phobos que significa “miedo”. Es decir, la farmacofobia se refiere al miedo a las medicinas. Dentro de los diferentes tipos de fobias, los especialistas la ubican dentro de las fobias conocidas como específicas.

Si bien es cierto algunas medicinas pueden tener reacciones adversas, una fobia a los medicamentos puede tener efectos graves y perjudiciales para la salud de la persona, ya que debido a los miedos que se presentan, el paciente puede negarse a tomar el medicamento necesario para tratar su cuadro médico. Es así que ante el no tomar la medicina, el paciente no sólo padece los síntomas fisiológicos de ansiedad y pánico, comunes a las fobias, sino que también su estado de salud no mejora.

Las causas de la farmacofobia pueden estar relacionadas con un momento de la vida de la persona en el que pudo haber tenido reacciones adversas a los medicamentos, posiblemente la dosis fue excesiva, posiblemente no era el medicamento que debía tomar, o incluso pudo haber sido alérgica a un medicamento determinado.

Cabe señalar que la farmacofobia es frecuente en las personas que han experimentado una crisis de abstinencia derivada por el uso excesivo hacia drogas psicotrópicas. En otras ocasiones ocurre que la persona asocia de manera errónea los síntomas de una enfermedad aguda con los medicamentos que se utilizan para tratar dicha enfermedad.

Dependiendo del grado de la fobia, el tratamiento de la farmacofobia puede incluir una terapia en la que se convence al paciente a tomar una dosis pequeña de la medicina para demostrar que el efecto será benéfico, además antes de iniciar una terapia, se suelen hacer exámenes médicos para determinar si el paciente es alérgico a cierta sustancia o particularmente vulnerable.

FARMACOFOBIA

EISOPTROFOBIA

La eisoptrofobia es una de las fobias en donde el miedo se dirige hacia los espejos. Dentro de los diferentes tipos de fobias, la eisoptrofobia se considera como una fobia rara y depende de varios factores para que la persona la desarrolle. Cabe señalar que en ésta fobia, los miedos que se presentan no se dirigen hacia la cosa material (espejo) sino más bien a lo que representa un espejo y a lo que refleja un espejo.

En algunos casos la fobia se relaciona con la imagen corporal, si una persona está incómoda con su imagen personal, puede evitar el verse en un espejo. Las personas que tienen miedo a su propio reflejo en el espejo pueden estar tranquilas ante la presencia de un espejo, pero evitar el verse directamente, en un sentido más extremo si alguien llegase a obligar a la persona a mirarse en el espejo, es probable que manifieste síntomas fisiológicos desagradables.

En otro sentido la eisoptrofobia puede estar relacionada directamente con un miedo generalizado hacia los reflejos, y en este sentido no se limita sólo a los espejos, sino también a un material que también refleje algo, como las gafas de sol, o vidrios muy pulidos. En este sentido se relaciona con las imágenes un tanto distorsionadas lo que puede verse como algo irreal.

En un tercer sentido, los especialistas de la salud han encontrado que el temor hacia los espejos también puede estar relacionado con las supersticiones y rituales religiosos. Por ejemplo, una antigua creencia afirma que un espejo es capaz de reflejar el alma de una persona, afirmando que el alma tiene una regeneración cada siete años; por lo que si un espejo se rompe, el alma también se rompe, lo que da por resultado la famosa frase de “siete años de mala suerte”. Otras creencias cubren los espejos del hogar de una persona que ha fallecido recientemente para, de esta manera, evitar que su alma quede atrapada en el espejo. Existen también una serie de leyendas urbanas, en las que se afirma que el espejo es un portal entre el mundo presente y el siguiente.

El especialista se encargará de determinar, primero de que subtipo de eisoptrofobia se trata, y luego llevará a cabo una terapia, generalmente se hace uso de la terapia de exposición, en la que poco a poco a la persona se le va mostrando un espejo, con afirmaciones positivas, y eventualmente la persona abandona el temor.

EISOPTROFOBIA

DEIPNOFOBIA

Una de las fobias menos conocidas es la deipnofobia, y es que sería muy difícil entender que una persona evite el cenar o comer con un grupo de gente por las conversaciones que se suscitan a partir de dicha reunión. Esto es precisamente lo que genera una serie de miedos en la persona que padece de deipnofobia, es decir al miedo a las conversaciones en la cena o comida.

Cabe señalar que en una de las manifestaciones más severas de esta fobia es que la persona que la padece, evita ante todo el comer en situaciones sociales en conjunto.

Como bien sabemos, en los diferentes tipos de fobias, éstas generalmente son desencadenadas por experiencias más bien traumáticas. Por ejemplo un niño al a hora de cenar pudo haber recibido constantemente la orden de que no hablara demasiado, incluso pudieron haber castigos físicos. Otra posibilidad es que la persona haya tenido una experiencia vergonzosa, y si a esto se le suma una recurrencia entonces es más probable que se presente una fobia. Otra razón es que la persona quizá se vio obligada a cenar con un extraño y la experiencia fue totalmente negativa.

Hay que señalar que una persona con deipnofobia, no siempre es una persona tímida, pero siempre encontrará la manera para evitar el comer con alguna persona, si se encuentra ante una situación que no puede evitar, entonces la persona con deipnofobia puede simplemente no comer en ese momento. Generalmente los deipnofobos prefieren comer en casa y comer solos, casi siempre piden su comida para llevar y terminan comiendo en casa.

El tratamiento para la deipnofobia incluye una terapia cognitivo-conductual, en ocasiones se llevan a cabo sesiones de grupo para que las personas eventualmente comiencen a tener conversaciones con otras personas.

DEIPNOFOBIA